miércoles, 5 de marzo de 2008

EL ARTE DE PERDONAR



Todos tenemos una serie de ideas preconcebidas acerca de qué es el perdón. “¿Perdonar?”, “¿Qué se soluciona con eso?”, “¿Después de lo que me hizo?”, “¡Eso es imperdonable!”, son las frases más comunes que se escuchan al respecto.
Sin embargo, el perdón es el umbral que nos permite saltar por encima de los rencores, y quedar libres para vivir con mayor paz y felicidad. Por otro lado, de acuerdo a las investigaciones médicas, perdonar hace bien a la salud física.
Perdón bien entendido
Tal vez para muchas personas no esté bien entendido de qué se trata el perdón. En realidad, perdonar no significa aceptar cualquier cosa que el otro haya hecho, como el maltrato, la violencia o la deshonestidad. No es humillarse, reprimir el enojo, hacer como si no pasara nada o perdonar porque sentimos lástima –”es un tonto, no tiene remedio”–. Tampoco es convertirnos en amigos de nuestro victimario, descuidar nuestra propia seguridad o llamarlo para comunicarle nuestro cambio de actitud. El sentido común indica, por ejemplo, que podemos perdonar a un marido excesivamente gastador, pero eso no significa que le entreguemos nuestro sueldo para que lo administre.
¿Qué es, entonces, perdonar? “Es tomar la decisión de ver más allá de los límites de la personalidad de otra persona, de sus miedos y errores, la decisión de ver una esencia pura, no condicionada por historias personales, que tiene una capacidad limitada y siempre es digna de respeto y amor”, define Robin Casarjian, psicoterapeuta y autora del libro Perdonar (Ediciones Urano). El doctor Jampolsky lo explica en términos gráficos: “Es ver la luz de la lámpara y no la pantalla”.
Por su parte, el escritor Hugh Prather entiende que “el perdón no es un acto de rosado autoengaño, sino el tranquilo reconocimiento de que, bajo nuestros respectivos egos, todos somos exactamente iguales”.
Rencor, viejo rencor
La rabia, el odio, el rencor son emociones que desgastan enormemente la energía. Como muebles viejos e inútiles, ocupan un espacio valioso que necesitaríamos recuperar; en cambio, cuando se reciclan se transforman en agradables objetos que da gusto tener en casa. Uno de los mejores motivos para perdonar es liberarnos de los efectos nocivos de esas emociones.
Cuando se abandona el rencor, también se alivia la ansiedad y el estrés, que nos devoran y causan enfermedades. Para hacer esto es preciso hacer algunos cambios en el tipo de pensamiento.
¿Por qué a veces nos es tan difícil dejar de estar enojados? “Porque nos parece que obtenemos algo al aferrarnos a la rabia –dice Robin Casarjian–. Estos beneficios, llamados ganancias secundarias, suelen ser inconcientes y tienen mucho poder hasta que tomamos conciencia de ellos y descubrimos formas de reaccionar más sanas.”
Una clave que destaca Casarjian para el trabajo con el perdón es ser amable con uno mismo.”Es importantísimo tomar nota de nuestros pensamientos y reacciones sin juzgarlos. Si aparecen el temor, la autocrítica o las dudas, sea amable con usted. Estos sentimientos son una parte natural del proceso de curación. En realidad, ser amable con uno mismo es un gran acto de perdón. Lo crea o no, en todo momento, usted hizo lo que podía hacer dado el grado de amor o temor que sentía.”
Algunas veces la fuente del resentimiento puede estar profundamente instalada en nuestro interior, escondida hasta de nosotros mismos. Una forma de indagar en la raíz del enojo es anotar los sentimientos en un diario. Házlo con la idea de ser específico, busque hilar más fino que decir si te sientes bien o mal. Esto te ayudará a “enfocar” tu resentimiento y estarás en mejores condiciones para perdonar.
Es interesante considerar las manifestaciones de rabia, irritabilidad o agresividad propias o ajenas como un grito que pide reconocimiento, respeto, ayuda y amor. Esto puede modificar el punto de vista que tradicionalmente hemos utilizado para percibir la rabia y reaccionar.
CONSEJOS:
Es mejor elegir estar en paz que tener razón.
Aferrarnos al enojo o creer que los demás siempre están equivocados no nos permite tener paz mental.
El primer paso es la disposición a perdonar.
Cuando reconocemos que guardar pensamientos de venganza es algo que nos hace sufrir, nos resulta más fácil tener deseos de perdonar y de olvidar el rencor pasado.
Sepamos que aunque perdonemos, la otra persona no necesariamente cambiará.
Sólo se trata de modificar nuestros pensamientos y actitudes.
Perdonar no significa que se tenga que coincidir con la conducta del otro.
El perdón eleva la autoestima y disminuye la ansiedad y la depresión.
Pensar en el presente es bueno para curar las heridas emocionales.
Al sufrir un delito, un problema sentimental o alguna otra situación en la que uno se siente impotente, es común que se instale el resentimiento. En estas instancias muchas veces se necesita perdonarse a sí mismo, porque uno tiende a culparse por lo que se podía haber hecho y no se hizo.
Cuando descubras que estás enojado con algo o alguien piensa ¿a quién o qué necesito perdonar? Tal vez, el acto de perdonar no se trate en realidad sólo de un hecho altruista orientado hacia los demás, sino que beneficia física y emocionalmente al que perdona, porque elimina los sentimientos negativos que pueden perjudicar. Tiene un efecto boomerang que fortalece el bienestar de ambas personas.
Perdonar requiere práctica. Hay que tomar la decisión, tener el deseo, asumir el compromiso, repetirlo muchas veces para dominarlo e incorporarlo como natural. Es más fácil comenzar a “ejercitarse” con personas no tan allegadas como los padres, por ejemplo, sino en situaciones menos comprometidas.
Ejercicios saludables:
En su libro Perdonar, Casarjian propone ejercicios interesantes para trabajar el perdón:
Recuerda un momento en el que te hayas enfadado. ¿Cómo te sentistes? Cierra los ojos, respira hondo, relájate e introdúcete en tus sentimientos. ¿Qué puedes ver bajo tu rabia? ¿Miedo? ¿Tristeza? ¿Inseguridad? ¿Desamparo? ¿Impotencia? ¿Desilusión? ¿te sientes herido o abandonado? Mira más profundamente, ¿qué hay bajo ese miedo, desilusión o tristeza? ¿Una pedida de atención? ¿Necesidad de respeto o de amor?


Pequeña terapia:
Recuerda a alguna persona con quien tenga dificultades para relacionarte. Piensa en algo que desea recibir de ella: ¿amor?, ¿afecto?, ¿aprobación?, ¿consideración? Imagínate que estás con esa persona, relájate, respira hondo, Díle lo que quieres: “…(el nombre), lo que necesito de ti es….y….(haz una lista hasta sentir que agotas todas las posibilidades)”. Luego di : “…, ya no te hago responsable de darme…(todo lo que hayas puesto antes)”.

17 comentarios:

Lisa dijo...

me gusta la parte en que el perdón provoca un efecto "boomerang", es la que más me convence de todo, en el fondo perdonamos por nosotros, aunque no siempre

Alana dijo...

Si tengo dificultad para relacionarme con una persona no quiero nada de ella, ni amor, ni afecto, ni aprobación... solo quiero indiferencia por su parte. En el momento que llega la indiferencia y no hay rencor, ni odio, es porque has perdonado, ya no te importa.

ArKaDaS De HipoKreSia dijo...

Perdonar... cuantas putadas hablando mal habremos perdonado a esas personas que 'no nos fallarian nunca' en nuestra vida? Incontables, muchas son tonterias muchas mas importantes, creo que lo he perdonado casi todo en esta vida, y sólo hay una cosa por la que aún guardo rencor, supongo que hay cosas, por lo menos para mi, imperdonables, a lo mejor es que no entiendo cosas de las personas que yo seria incapaz de hacer, de todas formas, creo que a mi ese rencor nunca me ha causado estres o ansiedad, lo que unico que me ha provocado ha sido venganza y paciencia para esperar mi turno en la jugada...
Perdonar esta muy bien, pero todos tenemos un límite.
Un beso

Durden dijo...

Nunca ha sido lo mismo perdonar y olvidar...Olvidar, en mi caso, es más difícil.

Cora dijo...

gracias a los tres por vuestros comentarios, el texto no es mio, se nota, jeje.. pero navegando por ahi lo encontre... y me gustó,comparto la mayoria de las cosas que dice...
por cierto, tengo una pregunta para vosotros o alguien que quiera contestar---
se supone que has perdonado, cuando pasado el tiempo, ya no recuerdas los malos momentos con alguien? cuando solo recuerdas lo bueno... y te apetece volver a ver a esa persona? se supone que entonces ya ha llegado el perdon... o solo que se ha pasado la tormenta? alana, lisa ,sabeis porque va todo esto..

Cora dijo...

jaja, ahora no se contar, gracias a los cuatro.. sorry

Alana dijo...

Se ha pasado la tormenta, no debes olvidar nunca, porque sino caerás en la misma piedra una y otra vez, no habrás aprendido nada. Lo que se pretende es recordarlo sin que te duela. Tu estado óptimo no creo que sea volver a ver a esa persona, sino indiferencia, no sentir nada, ni bueno ni malo.

ToNee dijo...

yo no perdono ya nada... me limito a ignorar totalmente al otro ser, que no persona, que me haya puteado. y le combiene no cruzarse conmigo, porque si no se quita el...

ArKaDaS De HipoKreSia dijo...

No se, la verdad que al cabo del tiempo los momentos que perduran suelen ser los buenos, claro que siempre hay alguno malo, pero como ya te dicho antes, yo aún no he perdonado y han pasado 4 años..

sacris dijo...

Bueno yo creo que a veces somos muy injustos al no perdonar a una persona por un error cometido. Errar, equivocarnos es algo intrínseco al ser humano.

En cambio cuando ya no estamos hablando de equivocaciones o errores sino de gente que hace mal por hacer el mal, o que te hace daño por su forma de ser... ahí creo que se debería aplicar una frase que escuché por ahi: "Si me engañas, la primera vez es culpa tuya. Si me engañas por segunda vez, es culpa mía". Lo verdaderamente difícil es perdonarnos a nosotros mismos y asumir los cambios que hay que realizar para no tener que volver a perdonarnos por lo mismo.

Durden dijo...

"Si me engañas, la primera vez es culpa tuya. Si me engañas por segunda vez, es culpa mía".

Estoy totalmente de acuerdo con sacris.

Cora dijo...

en mi caso, no ha habido engaños... pero si malos comportamientos que se podrian calificar de no respetuosos... hasta que me harté, de hacer el bobo, y portarme super bien con el cuando a cambio yo recibia eso... y ya tome una decisión le he perdonado, pero no he olvidado, y no le vere mas, porque a la larga se que me haria mucho daño esa forma de ser que tiene... prefiero hechos a palabras, que mucho decir que me queria, pero luego menudos actos... que le hará a quien no quiera..uff .
gracias a todos por contestar...

Durden dijo...

"le he perdonado, pero no he olvidado, y no le vere mas, porque a la larga se que me haria mucho daño esa forma de ser que tiene... prefiero hechos a palabras"

Pienso igual.

EnLaOscuridadDeLaNoche dijo...

Yo siempre he dicho que perdono, pero no olvido. Hay quien dice que eso no es perdonar, pero en realidad coincide con lo que dices: "Sepamos que aunque perdonemos, la otra persona no necesariamente cambiará. Sólo se trata de modificar nuestros pensamientos y actitudes."
Perdono, pero no olvido para, en la medida de lo posible, evitar que lo que perdono me vuelva a ocurrir.
Me ha gustado el tema :-)
Un abrazo.

Anónimo dijo...

El perdon no es opcional es un mandamiento, si no perdonamos la consecuencia es la amargura. Hay una oracion que un hombre simple, pero lleno de amor enseño, y una parte de ello dice "perdona nuestras deudas,como tambien nosotros perdonamos a nuestros deudores". Y continua explicando que si yo no perdono, DIOS no me perdona a mi. Biblia Mateo 6-12 al 15. Bendiciones

ivan dijo...

en medida que aprendes a perdonar aprendes a amarte a ti mismo y amar a tus semejantes, el no perdonar, y el vivir con rencor, odio, venganza resentimiento en fin , son actitudes mediocres y evasivas, como un cancer

Anónimo dijo...

Que bueno ver que la gente puede discutir estos temas sin apasionarse, yo creo que olvidar y perdonar no van de la mano, el perdon solo pide que no nos agamos más daño amargandonos y aún y cuando no podamos olvidar, el punto principal es superarlo, me imagino que aún y cuando recordemos lo que nos han hecho, si lo superamos podremos aprender de ello y dejar de sufrir, la vida es corta y no espera por nadie, asi que superarlo y aprender puede ser parte de haber perdonado. Saludos desde México.